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Presión para el precio de la carne

Por Ignacio Iriarte | Analista Mercado Ganadero

En la anterior intervención de los mercados ganaderos por parte del kirchnerismo, se liquidaron 10 millones de cabezas y fueron necesarios cinco años para que irrumpiera la escasez. En la actualidad, bastaron sólo cinco meses para que el déficit de oferta aparezca.

Las recrías se han alargado o enlentecido por razones climáticas –fundamentalmente, el fenómeno “La Niña”–, se ha restringido la suplementación y se ha reducido la terminación a corral.

Si se va a utilizar menos grano, que hasta hace poco era el responsable del 30 por ciento de la producción nacional de carne bovina, es probable que la oferta se siga achicando en los próximos tiempos.

De movida, solo por el cambio en la fase del ciclo ganadero, este año habrá 200 mil toneladas menos que en el 2020.

El plan general es acortar el período en los corrales, y terminar animales más livianos, porque cuanto más se prolonga la estadía en los feedlots, más plata se pierde.

MENOS OFERTA DE CARNE

Durante esta primavera, el cambio de ritmo en el engorde en la Argentina, con más pasto y menos grano, y con feedlots –en especial los medianos y chicos– bien por debajo de los niveles de encierre de años anteriores, se está sintiendo con fuerza en la oferta ganadera.

Si en los próximos meses la invernada se va a mantener cara y escasa, y la inflación creciente acentúa el rol de los terneros como reserva de valor, la ecuación del corral seguirá sin cerrar y esta escasez de ganado liviano de consumo se mantendrá entonces por varios meses más.

Este año, al igual que en el 2019 y el 2020, el aumento de precios reales de la hacienda, que antes se daba en enero y marzo, se ha adelantado al final de la primavera, recortando así un eventual recorrido alcista en los meses posteriores.

El consumo se resiste a bajar de entre 48 y 50 kilos por habitante por año y eso se expresa en el precio que la población está dispuesta a pagar por la carne: subió 37 por ciento en términos reales entre noviembre de 2019 y la actualidad.

La exportación está limitada en volumen, pero esto se compensa con los excelentes precios internacionales. Faltan novillos Hilton, falta vaca para China y por diferentes motivos casi todas las categorías de hacienda de consumo y exportación están firmes. No hay margen para nuevos errores.

El precio real del novillo en Liniers está hoy un 36 por ciento más alto que el promedio del periodo 2005-2020 y es el segundo mejor valor de esta serie a moneda constante, apenas por debajo de los valores récord alcanzados entre marzo y abril de 2011, a la salida de la anterior depredación ganadera.

INVERNADA

En cuanto a la invernada, el valor actual del ternero de entre 180 y 200 kilos es el más alto de los últimos 25 años: iguala el pico que se dio entre octubre de 2010 y marzo de 2011, también luego de la liquidación que había comenzado en 2006.

La cotización del ternero que se ha registrado en estos días en las ferias y en directo, tras la suba del “gordo”, ubica al actual valor de la invernada –a moneda constante– un 50 por ciento por encima del promedio 2005-2020. En los últimos dos años, el alza en términos reales es del 69 por ciento.

Esta generación de terneros es algo inferior a la anterior y estamos en el momento del año de menor oferta estacional, pero el factor más importante es la demanda: miles de productores en todo el país venden el gordo y no están dispuestos a quedarse con el dinero en el banco.

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