El campo es el árbitro en la inflación y tipo de cambio

Por Salvador Di Stefano | Director de AgroEducación
El desafió del segundo semestre es seguir engrosando reservas, para ello el campo es un actor esencial. El faltante de animales podría generar suba en la carne y complicar al índice de precios. En este contexto hay oportunidades.
La Argentina llevo adelante el pago de los bonos de la deuda soberana, renovó las deudas con garantías de bonos para el año 2028, y se financio con el Banco Mundial y el BID, donde consiguió garantías para préstamos con bancos a largo plazo y con años de gracia, el resultado es que las reservas se ubican en U$S 48.722 millones, se pagó la amortización y renta de la deuda, y a esto hay que sumarle que el BCRA sigue comprando dólares durante cada jornada del año 2026. Las reservas rumbo a superar los U$S 50.000 millones.
Es cierto que el Banco Central ha tenido una muy buena performance, pero debemos destacar que la suba del petróleo fue un ayudín muy importante, lo que le permitió comprar en 123 jornadas un total de U$S 11.440 millones. La gran cosecha se llevó adelante en el segundo trimestre, en abril compró U$S 2.769 millones, en mayo U$S 2.596 millones, en junio U$S 1.418 millones, en los 8 días de julio compró U$S 337 millones. Es cierto que la meta que se auto impuso el BCRA sería de U$S 17.000 millones, por ende, le faltarían comprar desde aquí a fin de año U$S 5.560 millones, esto implicaría una compra de U$S 927 millones por mes, que a primera vista luce muy probable que se cumpla.
El campo sigue sin liquidar mercadería, en trigo faltarían vender unos 15,3 millones de toneladas, a los precios actuales sería un ingreso de U$S 3.464 millones. En maíz faltan liquidar 52,2 millones de toneladas, por ende, faltan liquidar unos U$S 10.597 millones. En soja, restan liquidar 48,2 millones de toneladas, esto implica U$S 23.048 millones. En total, estos tres productos deberían liquidar un total de 37.108 millones de aquí a fin de año, algo que difícil vaya a ocurrir ya que siempre queda mercadería para la próxima campaña. En este calculó no sumamos lo que resta liquidar de girasol y otros productos, como tampoco la nueva cosecha de trigo, que serían 21 millones de toneladas y que se comienza a comercializar en diciembre.
¿Qué necesita el campo para liquidar?
El campo especula a 3 bandas, por un lado, mira al hemisferio norte la evolución de los cultivos, si hay un clima hostil en Estados Unidos bajaría la oferta de soja y maíz, lo que potenciaría una suba de precios importante, el clima es una variable incontrolable, y muchos apuestan a que este año podría verse perjudicado el hemisferio norte con los cambios climáticos. En segundo lugar, está muy entusiasmado con la suba del dólar, a fin de año el dólar valía $ 1.457, se dio una fuerte baja y ahora estamos en recuperación, en los primeros 6 meses del año el dólar subió el 1,7%, mientras que en igual período la inflación subió el 14,7%, para el estómago del agricultor la suba del dólar hasta ahora tuvo gusto a poco. Por último, el combustible es un costo muy alto para llevar los granos a puerto, al 31 de diciembre un litro de gas oíl valía en CABA $ 1.538 por litro, al 30 de junio valía $ 2.115 por litro, esto implica una suba del 37,5%.
En lo que va del año el precio de la soja en pesos cayó el 5,9%, el precio del maíz cayó el 8,2% y el precio del trigo subió el 12,9%. Si bien hay estacionalidad en los precios, el trigo en diciembre está en plena campaña de recolección, y el maíz y soja están lejos de la cosecha, las cifras son válidas para reflejar el estado de ánimo del producto.
En resumen, bajo este cuadro de precios relativos el productor no va a liquidar, por ende, el precio del dólar podría llegar a subir. ¿Cuál puede ser el motivo para que liquide? Una suba de las materias primas a escala mundial (muy probable en el segundo semestre), una baja del combustible, o una suba del dólar.
Cuidado la inflación
En ganadería vemos un escenario de retención vientres, esto podría derivar en una fuerte suba de la carne para el segundo semestre del año, en especial focalizada en el mes de setiembre. El gobierno debería tener presente que esto podría potenciar una sustancial suba en los precios, que traería impacto en los cortes alternativos de cerdo y pollo. El precio del ternero hoy está en U$S 4,0 el kilo, un precio nunca visto, y que podría seguir aumentando. En el exterior el clima de falta de carne es más complejo aún, por ende, la suba internacional, potencia la suba local.
Conclusiones
. – Se está pagando la amortización y renta de la deuda pública y llega a las cuentas comitentes el día lunes 13 de julio, el 15 de julio se va a ofrecer un bono denominado AO29, que vence en octubre del año 2029, paga renta mensual del 0,5%, lo que implica una renta anual del 6,0%, se estima que saldrá a una cotización equivalente al 95% de la lámina de 100, la tasa interna de retorno sería del 8,5% anual.
. – Los que compraron bonos y se apalancaron ya ganaron mucho dinero, hay que moderar la agresividad en las apuestas, es momento de desapalancarse y tomar ganancias, o al menos cancelar más agresivamente las deudas.
. – El riesgo país se mide con la cotización de bono soberanos ley extranjera, es así que el AL35 que es ley argentina rinde el 9,0% anual, mientras que el GD35 que es ley extranjera rinde el 8,3% anual. Si los bonos bajo ley extranjera llegan a rendir menos del 8,0% anual, no descartemos que el gobierno haga una colocación de deuda en el exterior. A juicio personal sería muy saludable, y daría mayor previsibilidad. Si bien fue un gran acierto el plan financiero del gobierno, contar con más dólares frente a un año electoral no está de más.
. – Si sigue a la baja el riesgo país, y el gobierno engrosa más las reservas, la valuación de las empresas debería tender a la suba, por ende, no descartemos que estemos ante la presencia de la hora de las acciones.
. – El gobierno administra recursos escasos, si coloca deuda a una tasa muy elevada en el exterior, esto va a tensionar las cuentas públicas. Si colcas un bono, tienes que pagar intereses, por ende, este obligado a incrementar los ingresos o bajar el gasto. Cada medida es una asimetría, lo que recibís por un lado ajustas por el otro. Los jubilados y pensionados reclaman más ingresos, los agentes económicos reclaman más rutas, los inversores más reservas, y los empresarios baja de impuestos. El primero que tiene recursos escasos es el Estado, si no partimos de esa base, nunca entenderemos la economía. Distribuir es fácil, no tiene costos en el corto plazo y aumenta la pobreza en el largo plazo. Administrar bien es difícil, tiene costos en el corto plazo, e innumerables beneficios a largo plazo.
Por Salvador Di Stefano | Director de AgroEducación




