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El novillo y el ternero ya dejaron atrás a los máximos históricos

La oferta ganadera es algo más alta, el consumo está a la defensiva y la exportación ha perdido fuerza: el tipo de cambio se ha atrasado marcadamente, los precios FOB experimentan una nueva baja y la demanda china, si bien todavía es muy alta, parece estar acusando los efectos de las estrictas cuarentenas.

Además, si no llueve en las próximas semanas, nuestra ganadería entraría en un mercado “climático”; la seca y los intensos fríos han achicado mucho la receptividad de los campos.

Los precios actuales del ganado gordo se están comportando de acuerdo a la estacionalidad: tocaron un máximo en marzo pasado y desde entonces han retrocedido doblemente, en términos corrientes y en términos reales.

El precio que se toma una pausa

El precio de la hacienda, después de subir durante dos años y medio casi sin interrupción, ahora parece tomarse una pausa.

Se habría tocado un techo en términos reales un par de meses atrás, y en las últimas semanas -y a partir de estos altos niveles- los valores del ganado están siendo erosionados por una inflación muy alta.

Los fundamentals siguen siendo positivos, pero la inflación, el atraso cambiario y la política china de covid 0, están afectando los valores reales del ganado.

En los últimos 12 meses, o sea entre junio del 2021 y junio del 2022, la inflación (IPC) fue del 63 por ciento, mientras que el precio del novillito subió un 70 por ciento y el ternero de invernada (180-200 kilos) se valorizó un 64 por ciento.

Un índice ponderado de Insumos Ganaderos (personal, praderas, verdeos de invierno, maíz, silaje de maíz, confección de rollos, alambre AR, y gasoil) se incrementó en forma interanual un 66,6 por ciento.

También en los últimos 12 meses, este mismo índice de Insumos Ganaderos en dólares oficiales subió un 32,4 por ciento.

Los precios reales dejaron de subir

Aunque siguen siendo muy altos en términos históricos, los precios reales de la hacienda han dejado de subir, y a moneda constante ya no son los más altos de la serie.

Los valores actuales son superados, para el período 2005-2021, por los precios de marzo-abril últimos, y por los de febrero-marzo de 2011, a la salida de la anterior depredación K de la ganadería argentina.

En el caso del ternero de invernada (180-200 kilos), la cotización actual estimada en 375 pesos por kilo vivo, se ubica un ocho por ciento por debajo de los precios –a moneda constante– de marzo último, pero ese precio está todavía un 39 por ciento por encima del promedio de los años 2005-2021.

En noviembre de 2011, el precio del ternero –a plata de hoy– alcanzó los 433 pesos por kilo, el más alto de la historia, para caer luego a lo largo de los meses posteriores hasta los 229 pesos de julio de 2013.

Los precios actuales son buenos, pero han dejado de ser los máximos históricos.

Novillito

En cuanto al precio real del novillito (300 a 390 kilos) resulta hoy un 46 por ciento más alto que el promedio de los años 2005-2021, y sólo es inferior a la cotización del novillito de abril último.

Entre septiembre de 2019 y abril del 2022, en un ciclo inédito, el precio real del novillito subió en 21 de los 31 meses transcurridos.

Tanto para el caso del novillito gordo, como para el del ternero de invernada, los precios máximos en términos históricos parecen haber quedado atrás.

En las últimas semanas la oferta ganadera ha crecido, los campos se han achicado por la seca y el frio, la demanda externa es menor, los precios FOB han cedido, la incertidumbre local e internacional es muy grande, el mercado interno parece agotado.

Los valores reales del ganado ya no son los máximos de la serie, pero siguen en el podio. Las amenazas: la inflación y la tendencia en el valor de los insumos a crecer por arriba del IPC y del precio del ganado.

Por Ignacio Iriarte | Analista Mercado Ganadero

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