Trigo 2026/27: producir es solo la mitad del negocio, el desafío será vender bien

Por Sergio Juve | Consultor en Agronegocios – Docente de AgroEducacion
Con Rusia liderando la competencia exportadora, nuevos compradores en el escenario internacional y un mercado condicionado por la geopolítica, analizamos qué puede pasar con los precios y cómo prepararse comercialmente para la nueva campaña.
¿Qué está pasando con el trigo en el mundo y qué oportunidades aparecen para Argentina?
El mercado internacional de trigo atraviesa un escenario de fuerte competencia entre los principales países exportadores, con una demanda que continúa siendo estratégica para la seguridad alimentaria mundial.
A diferencia de otros granos, el trigo tiene una particularidad: muchos países producen, pero no todos generan excedentes exportables. China e India, por ejemplo, se encuentran entre los mayores productores del mundo, aunque destinan la mayor parte de su cosecha al consumo interno.
Por eso, cuando analizamos el mercado, no alcanza con mirar cuánto trigo se produce.
La clave está en cuánto trigo queda disponible para exportar, quién lo necesita y a qué precio puede llegar a destino.
1. LOS GRANDES JUGADORES DEL MERCADO
Rusia continúa siendo una referencia central del comercio internacional de trigo. Su capacidad exportadora y sus precios FOB influyen directamente en la competitividad de otros orígenes.
La Unión Europea, Canadá, Australia, Estados Unidos, Ucrania y Argentina completan el grupo de grandes protagonistas del mercado exportador. Australia y Argentina tienen una característica importante: sus cosechas ingresan al mercado internacional hacia fin de año, cuando buena parte de la producción del hemisferio norte ya está disponible.
Esto genera una competencia directa por los compradores, especialmente en Asia y otros destinos sensibles al precio.
¿Quiénes compran?
Entre los principales mercados importadores encontramos a Egipto, Indonesia, Argelia, Marruecos, Bangladesh y Brasil. Egipto representa un mercado estratégico por su política de abastecimiento alimentario. Indonesia y Bangladesh mantienen una demanda importante para la industria molinera,mientras que los países del norte de África dependen en distinta medida de las importaciones para cubrir sus necesidades. Brasil merece un análisis especial: es nuestro comprador regional más importante y la cercanía geográfica representa una ventaja competitiva para el trigo argentino.
2. GEOPOLÍTICA: UNA VARIABLE QUE NO PODEMOS IGNORAR
El trigo es mucho más que un producto agrícola. Es un alimento básico y, por lo tanto, tiene una importancia política y social enorme.
El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa siendo uno de los principales factores de riesgo. Cualquier dificultad en los puertos del mar Negro, restricciones de navegación o incremento de los seguros marítimos puede modificar los flujos comerciales y generar volatilidad en los precios.
También debemos seguir la situación de Medio Oriente. Las tensiones regionales pueden impactar sobre el petróleo, los fertilizantes y los costos de transporte internacional.
Por otra parte, las decisiones comerciales de China e India, como modificar sus reservas, restringir exportaciones o aumentar importaciones, pueden alterar las expectativas del mercado.
Un punto importante: un conflicto geopolítico no siempre genera subas sostenidas. Si Rusia mantiene una oferta abundante y precios competitivos, puede limitar las mejoras del trigo internacional, incluso en un contexto de incertidumbre.
3. ARGENTINA: PRODUCCIÓN, EXPORTACIONES Y OPORTUNIDADES
Argentina llega a la campaña 2026/27 con una superficie triguera estimada en 6,95 millones de hectáreas, según la Bolsa de Comercio de Rosario. El resultado productivo dependerá de las condiciones climáticas durante la etapa final del cultivo, los rindes y la calidad comercial obtenida.
Pero hay otro aspecto que merece atención: la diversificación de nuestros destinos de exportación.
Históricamente, Brasil fue el principal comprador del trigo argentino. Sin embargo, mercados como Indonesia, Bangladesh, Vietnam y países del norte de África también representan oportunidades importantes.
Esto es positivo porque amplía las alternativas comerciales, aunque nos obliga a competir directamente con Rusia, Europa y Australia.¿Qué debemos mirar desde Argentina?
No solamente el precio de Chicago. También resulta fundamental seguir los valores FOB argentinos frente a otros orígenes, los costos de flete, la demanda brasileña y el ritmo de compras de los grandes importadores.
La calidad del trigo también será determinante. Proteína, peso hectolitrito y condiciones comerciales pueden marcar diferencias importantes entre destinos y precios.
4. PRECIOS Y PERSPECTIVAS COMERCIALES
El mercado presenta tres escenarios posibles.
Escenario alcista: problemas climáticos en grandes productores, interrupciones logísticas en el mar Negro o compras internacionales superiores a las previstas podrían impulsar los precios.
Escenario bajista: una oferta abundante de Rusia, Australia y Argentina, acompañada por una demanda compradora prudente, podría presionar las cotizaciones.
Escenario intermedio: un mercado relativamente equilibrado, con oportunidades comerciales puntuales relacionadas con la calidad, los destinos y los momentos de entrega.
Para el productor argentino, esto plantea la importancia de analizar alternativas de comercialización y cobertura, especialmente frente a la proximidad de la cosecha.
Los futuros y las opciones pueden ser herramientas útiles para administrar el riesgo de precio, siempre considerando costos productivos, necesidades financieras y objetivos comerciales.

5. NUESTRA MIRADA DEL MERCADO
El trigo enfrenta una campaña donde la producción es importante, pero la competencia internacional puede terminar siendo decisiva.
Rusia seguirá marcando buena parte de las referencias de exportación. Australia competirá fuertemente por los destinos asiáticos y Argentina tendrá que aprovechar su cercanía con Brasil, sin perder de vista las oportunidades en otros mercados.La geopolítica puede generar movimientos rápidos, pero para que una mejora de precios sea sostenible necesitamos que se traduzca en cambios concretos en la oferta o la demanda.
La conclusión es clara: no alcanza con seguir Chicago. Tenemos que entender quién produce, quién compra, cuánto trigo hay disponible y a qué precio puede competir Argentina.
En un mercado cada vez más conectado, la información internacional y una estrategia comercial bien planificada son herramientas fundamentales para mejorar las decisiones del negocio agropecuario.
Por Sergio Juve | Consultor en Agronegocios – Docente de AgroEducacion
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