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Congreso de Agronegocios de Agroeducación: Mercados Globales, demanda y oportunidades comerciales

Por Equipo de AgroEducacion

Más de 400 inscriptos participaron del XV Congreso de Agronegocios de AgroEducación, realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario. Bajo el lema “Empresas Agropecuarias: decisiones, inversiones y liderazgo”, el encuentro reunió a productores, empresarios, profesionales y referentes del sector para compartir experiencias y analizar los desafíos que enfrenta el agro argentino.

Andrea Gentile y Marcos Fasciano, directores de AgroEducación, dieron la bienvenida a la comunidad, destacando la importancia de acercar experiencias empresarias que ayuden a tomar mejores decisiones.

La apertura contó también con la participación de Andrea Ponte, vicepresidente de A3 Mercados, y Pablo Bortolatto, presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Ponte destacó el crecimiento de los mercados de futuros y señaló que A3 Mercados proyecta superar los 115 millones de toneladas operadas en futuros agro, frente a los 85 millones del período anterior. También puso el foco en las nuevas oportunidades comerciales vinculadas con la trazabilidad y la sustentabilidad.

Por su parte, Pablo Bortolatto planteó una idea que atravesaría toda la jornada: la matriz del negocio agropecuario cambió. Producir bien ya no alcanza; hoy resulta imprescindible administrar mejor los recursos, invertir con criterio y profesionalizar las decisiones.

Mercados globales: una nueva forma de analizar los granos

Con ese marco comenzó el panel “Mercados Globales, demanda y oportunidades comerciales”, moderado por Fernando Vuelta y Sergio Juve, con Martín Spino, jefe de Originación de Granos de COFCO, y Antonio Ochoa, director Latam de RCM Alternatives, conectado desde España.

Ambos coincidieron en que las variables tradicionales —oferta, demanda, clima, stocks y fondos especulativos— siguen siendo importantes, pero ya no alcanzan para explicar el comportamiento de los precios.

Hoy es necesario incorporar la geopolítica, la energía, los mercados financieros, las tasas de interés, las regulaciones ambientales y los avances tecnológicos.

“Antes solo mirábamos oferta, demanda, lluvia y fondos especulativos”, recordó Spino al describir cómo cambió el análisis comercial.

Ochoa fue todavía más contundente: la fórmula tradicional quedó obsoleta. En un escenario de mayor volatilidad, el desafío ya no consiste únicamente en anticipar precios, sino en cuantificar los riesgos y utilizar herramientas para administrarlos.

Soja: industrialización, Paraguay y nuevas oportunidades

Spino destacó el papel de Argentina como uno de los principales industrializadores de soja del mundo. Mientras otros países concentran sus exportaciones en el poroto, la fortaleza argentina está en la producción y comercialización de harina y aceite.

Según explicó, la capacidad industrial estaría funcionando cerca del 80%, un nivel significativamente superior al de años anteriores.

En ese esquema, Paraguay cumple un papel complementario. Sus exportaciones de soja hacia Argentina aportan volumen y una calidad proteica que contribuye a cumplir las exigencias de los mercados internacionales.

Spino también buscó desmitificar la idea de que la soja paraguaya perjudica al productor argentino. Su ingreso responde principalmente a necesidades industriales y comerciales, mientras que Argentina conserva ventajas logísticas por la cercanía de buena parte de su producción a los puertos.

Trazabilidad: una oportunidad que tiene fecha de vencimiento

Uno de los temas centrales fue la creciente demanda de soja sustentable y trazada.

Spino sostuvo que Argentina cuenta con condiciones favorables para responder a las nuevas exigencias internacionales, particularmente las europeas, gracias a su experiencia en certificación y a la capacidad de adaptación de sus productores y empresas.

“Me parece una tremenda oportunidad”, afirmó, aunque advirtió que, como toda oportunidad, dura poco.

Mientras la oferta certificada sea limitada, pueden existir primas comerciales. Sin embargo, a medida que más países y productores cumplan los requisitos, ese diferencial podría transformarse en una condición habitual del mercado.

También aclaró que seguirá existiendo demanda para soja convencional, dado que no todos los destinos internacionales exigen los mismos estándares.

La enseñanza es clara: ya no alcanza con decidir cuándo vender; también hay que definir a qué mercado se quiere llegar y qué características debe reunir el producto.

Maíz: récord exportador y desafíos logísticos

Para Spino, este fue “el año del maíz” argentino.

Las estimaciones de COFCO indican que las exportaciones podrían alcanzar aproximadamente 45 millones de toneladas, superando los registros de campañas anteriores.

Los cambios geopolíticos abrieron nuevas oportunidades comerciales y Argentina logró ampliar su presencia en mercados del norte de África, además de consolidar destinos tradicionales como Perú y Chile.

Las perspectivas productivas también son alentadoras. Con condiciones climáticas favorables, la próxima campaña podría superar los 70 millones de toneladas.

Pero ese crecimiento plantea un desafío: ¿está preparada la infraestructura argentina para acompañarlo?

El aumento de la producción, la necesidad de almacenar y transportar mayores volúmenes y las nuevas exigencias de segregación de mercadería generan una presión creciente sobre la capacidad logística.

“Claramente el espacio va a valer”, advirtió Spino.

En este contexto, la logística deja de ser una cuestión operativa secundaria y pasa a convertirse en una variable fundamental del negocio.

Trigo: oportunidades comerciales y exigencias de calidad

El trigo también presenta perspectivas favorables.

Argentina podría alcanzar una producción cercana a los 24 millones de toneladas, mientras que Brasil, su principal comprador, tendría una cosecha menor y mayores necesidades de importación.

Sin embargo, Spino advirtió que la calidad será determinante para aprovechar esa oportunidad. La experiencia de campañas anteriores, con problemas de proteína, demuestra la importancia de anticiparse a las exigencias de los compradores.

Fernando Vuelta y Sergio Juve agregaron que podrían aparecer nuevas oportunidades comerciales durante el segundo semestre, cuando disminuya la presión de la cosecha y Argentina pueda abastecer mercados que otros orígenes no logren cubrir.

Ochoa: prepararse para las economías de shock

Desde España, Antonio Ochoa amplió el análisis hacia el escenario financiero y geopolítico internacional.

“Vamos a vivir con economías de shock”, sintetizó, al describir un mundo atravesado por conflictos, cambios regulatorios, movimientos de capitales y alteraciones en las cadenas de abastecimiento.

Para interpretar ese escenario propuso prestar atención a tres cuestiones fundamentales: los movimientos de los fondos financieros, la diferencia entre compras y consumo real, y la distinción entre inventarios existentes e inventarios efectivamente disponibles.

Una mercadería puede existir, pero si no cuenta con infraestructura o condiciones comerciales para llegar a destino, su disponibilidad real es diferente.

Ochoa también destacó que las empresas agropecuarias compiten por el capital con otras alternativas de inversión. Por eso, las tasas de interés y el costo del dinero son variables cada vez más importantes al momento de tomar decisiones productivas.

Del productor al empresario: el desafío de decidir mejor

El intercambio entre Spino y Ochoa dejó una conclusión que va mucho más allá de las proyecciones de soja, maíz o trigo.

El agro argentino cuenta con capacidad productiva, industria, experiencia exportadora y oportunidades concretas en los mercados internacionales. Pero ninguna de esas ventajas garantiza resultados por sí sola.

La trazabilidad puede generar hoy una prima y mañana convertirse en un requisito habitual. Una oportunidad comercial puede desaparecer por un cambio geopolítico. Una cosecha récord puede enfrentar dificultades si la infraestructura no está preparada.

Por eso, la gestión del riesgo, la planificación comercial, la logística y el análisis financiero deben formar parte de una misma estrategia empresaria.

El gran desafío ya no es solamente producir más, sino transformar la información en decisiones que permitan aprovechar las oportunidades a tiempo.

Y ese fue, precisamente, uno de los grandes mensajes del Congreso de Agronegocios 2026: el futuro del agro no depende únicamente de las condiciones del mercado, sino de la capacidad de sus protagonistas para anticiparse, invertir y decidir.

Porque el agro que viene se decide hoy.

Por Equipo de AgroEducacion


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